20200921

DIONYSOS PATER LIBER (Veintiunoava vértebra)



XXI.



Este año del 132, recién me doy cuenta de esto que comento … Los historiadores del futuro, estudiando al fenómeno, dirán … « Al final no fue el cristianismo sino el paulismo »… Estamos sudando y sudando en el bus que nos lleva al centro, yo sigo con mi cantaleta, a Boconcita no le interesa… « Moi je suis entrain de régler mes comptes avec le christianisme, c’est-à-dire avec le paulisme, chérie » digo seriamente, ya casi llego al sexto piso, procedo al exorcismo integral.

      Tengo gran cantidad de información, de lecturas de filósofos como el Barón d’Holbach, Schopenhauer, Ludwig Feuerbach, Michel Onfray, de elementos teóricos y filosóficos referentes al fenómeno, de mi propia y constante lectura de la Escritura, de mis lecturas de Nietzsche sobre todo, pero esta es la primera vez que veo claro, y que claramente entiendo el engaño, la faz mórbida y mortuoria, la estafa, la manipulación de nuestros cerebros y de nuestros cuerpos. En realidad, me veo a mí mismo en el contexto, yo que precisamente soy todo lo contrario gracias a Arístipo de Cirena, a Epicuro y a la enantodromia de Heráclito de Efeso. Hecho el resumen, me doy cuenta de que después de haber deseado la muerte de manera constante bajo el influjo de la enfermedad, ¡me he salvado por arte de magia! ¡Gracias a Boconcita, al castillo de Lambesc y a lo mejor de mí, que nada tiene que ver con el terrible cristianismo pauliano!... Amo al amor, amo a la vida en su totalidad, en todas y cada una de sus manifestaciones como el deseo, el placer y el sexo fundacional, ¡la maldita enfermedad depresiva, que todo anula, puede ser una manifestación del paulismo!… « Il est venu jusqu’ici l’enfoiré! » digo « il a eu le culot de théoriser sur la résurrection, un truc de malades mentaux, devant un public illustré, les philosophes grecs héritiers de Zénon et d’Epicure qui se sont foutus de sa gueule! La résurrection de la chair! Peut être Paul parlait de la résurrection de la queue tout simplement, mais freudiennement parlant! »

      Llegando al Park Hotel, yo quiero seguir hablando y hablando, pero primero vamos a bañarnos y tostarnos en la playa, ya no hablo pero pienso y pienso… ¿Por qué Pablo de Tarso odia tanto a las mujeres? ¿Por qué las desprecia y menosprecia? ¿Por qué las reduce a la condición de madre y esposa obediente? ¿Por su lectura del Génesis? ¿La eterna cantaleta de Eva culpable? ¿Culpable de qué? ¿De la invención de la humanidad, si nos atenemos a esa significativa ficción? Para colmo, el santón tarsiota le añade a su repertorio el odio a la filosofía, a cualquier manifestación de la inteligencia, para exaltar y promover la famosa fe y la obediencia, la sumisión. Además, a Pablo de Tarso podemos atribuirle la invención de la autodenigración, que es otra manera de masoquismo. Se trata a sí mismo de « aborto de Dios ». El interesado puede consultar la Primera Epístola a los Corintios (15, 8), y también, en la misma, (13, 8), donde un escritor griego, hablando del amor, afirma « la ciencia será abolida ». Sin elemento femenino, no hay amor. Sin mujer no hay amor. Una lectura no parcializada de la literatura paulina basta para concluir que Pablo de Tarso adolece de misoginia a ultranza. El interesado también se puede consultar Actos de los Apóstoles, libro que la tradición atribuye a Lucas, (19, 19), donde se cuentan las andanzas de Pablo, donde se cuenta la quema, por los propios autores, de sus libros, sin duda manuscritos peligrosos, es decir referentes al arte, a la filosofía y a la ciencia… Además, esa declaración en la Segunda Epístola a los Corintios (12, 2-10), donde el autor más exitoso de todos los tiempos, después de Homero por supuesto, afirma « Me complazco en la debilidad, en los insultos, las restricciones, persecuciones, angustias, en nombre del Christos. Porque es cuando soy débil que soy fuerte » O la Primera Epístola a los Corintios (9, 27) « lastimo mi cuerpo y lo arrastro en esclavitud »… « Su odio de sí mismo se transforma en un vigoroso odio al mundo y de lo que constituye su interés: la vida, el amor, el deseo, el placer, las sensaciones, el cuerpo, la carne, el regocijo, la libertad, la independencia, la autonomía. El masoquismo de Pablo no es ningún misterio. Su vida entera transcurre bajo el signo de los problemas, él anticipa las dificultades y problemas, los quiere, aspira a ellos, los crea, goza con ellos. En la Epístola donde confirma su gusto por la humillación, hace el balance de lo que ha soportado y sufrido por evangelizar a las multitudes: cinco flagelaciones –39 golpes cada vez–, tres palizas, una lapidación en Listres en Anatolia, por poco lo matan, lo dejan por muerto tirado en el suelo… Tres naufragios, un día y una noche sumergido en agua helada, sin hablar de los riesgos aferentes a los viajes en caminos infestados de bandoleros, el peligroso cruce de ríos, el cansancio de las caminatas bajo el sol de plomo, las vigilias frecuentes, los ayunos forzados, la falta de agua, el frío en la noche de Anatolia. Agreguemos las estadías en la cárcel, dos años en una fortaleza, el exilio… ¡Deleite para el masoquista! A veces se encuentra en situaciones humillantes. Así, en el agora de Atenas, donde trata de convertir a los filósofos estoicos y epicúreos hablando de la resurrección de la carne, una absurdidad para los helenos. Los discípulos de Zenón y de Epicuro se le ríen en la cara. El soporta las burlas sin parpadear… En otra ocasión, para escapar a un linchamiento y a la furia del etnarca de Damasco, Pablo se escapa disimulado en un canasto bajado por una ventana, en las murallas de la ciudad. Como el ridículo no mata, Pablo sobrevive… » escribe el filósofo, yo me río, tomo notas, compulso la literatura paulina, constato y reflexiono, pero después, aquí en las Galias, aquí, en el castillo de Lambesc… Estamos frente a una literatura de propaganda, una literatura alienante, dogmática, antifilosófica y antipoética, una vieja de dos mil años por lo menos… El que quiera entender, que entienda.

      Estamos, después de la playa, en la terraza del Park Hotel, junto a la piscina. Converso con un señor griego llamado Nikos como el poeta, debe tener unos setenta bien llevados, hace cuarenta años que vivo en Alemania, me cuenta, tiene tres grandes restaurantes allá, en Hamburgo, su plan inicial consistía acumular un millón de euros, luego regresar a Creta para su jubilación, al final todo fue diferente, dice, tengo solamente trescientos mil euros ahorrados, a mis hijos no les interesa la plata, ellos tienen sus propias fortunas, viven en América, mi hijo mayor es ingeniero informático, mi hija menor es periodista, trabaja para el Washington Post y está casada con un millonario, tienen sus propias familias, sus hijos, sus casas, sus vidas… ¡Yo quería dejarles esa plata! ¡Ahora me parece haber pasado la vida trabajando para nadie ni para nada! Nikos es un hombre culto, francófilo, adepto del éxito y del reconocimiento. Admira a Jean-Paul Sartre, a Simone de Beauvoir, a Camus… Le cuento que, hace años, fui en peregrinaje a la tumba del Príncipe Albert Camus, allá en el sur de las Galias, en Lourmarin… ¡Camus  ganó el Premio Nobel! de pronto exclama ¡Y George Seferis! Cavafy era homosexual, Kazantzakis pasa… ¡Pero no ganaron el Premio Nobel ! ¡También lo ganó Odysseas Elytis, cretence como yo! Al cabo de breve reflexión, dice ¿Y ahora que estoy viejo y enfermo, qué hago con mis ahorros que son el producto de toda una vida de trabajo y sacrificios? Querido Nikos le digo, esta es la primera y seguramente última vez que nos vemos y hablamos, yo también soy poeta, permíteme una sugerencia… Disfrútala como mejor te parezca, ¡pero gástatela toda de preferencia!« Sincerely, thanks for advice » dice, y nos despedimos con un apretón de manos.

      Al día siguiente, otro día de hoy y de nunca jamás, vamos a Rethymón en bus, a unos ochenta kilómetros de Heraklión, en « la costa septentrional » como dice la diosa Wikipedia, sin cuya intervención no estuviera escribiendo esto, arrastramos nuestra maletaza sobre rueditas, la dueña del Park Hotel prometió llevarnos si no recibía clientes, al final recibe, por eso arrastro la maletaza provista de uno de los más geniales inventos del pata anthropos, la rueda y las rueditas, tremendo calor tipo nueve de la matina, de pronto somos abofeteados por el terrible olor del cadáver de una rata, o de un gato, en fin, el cadáver de un mamífero en todo caso, seguimos avanzando, llegamos con media hora de adelanto, café, jugo de naranja y croissant en la estación, el joven pata que nos atiende es muy simpático… Ahora que utilizo esta bella palabra, me doy cuenta que en ningún momento de nuestra estadía, con la excepción del mozo italiano pero sólo pocos segundos, hemos sentido un movimiento antipático, sólo momentos simpáticos y empáticos, qué belleza… Hay un loco griego, cretence, que merodea en la estación, sólo se dirige a las mujeres, las interpela y les pregunta no sé qué… Al verme, se ríe, o sea que me reconoce o nos reconocemos, de pronto en nuestras vidas de antes él ha sido discípulo de Pitágoras, así como yo, hasta el día de hoy, de Heráclito de Efeso. Lo incómodo, lo molesto, es que el loco se rasca los huevos delante de todos, la aventura ocurrida en Galilea le importa un carajo, por eso se rasca los huevos totalmente suelto de huesos. Lo incómodo es que, con bruscos movimientos, empieza a desvestirse, alguien llama a la policía... Probablemente, el loco, mon semblable, mon frère, es un filósofo gimnosofista, seriamente pienso. Los sabios calatos indios de la madre India, seguidores del sabio calato mayor, el divino Mahavira, uno de los fundadores del jainismo… Ahora el loco se baja los pantalones, siempre riendo… Los gimnosofistas eran así llamados por los griegos, cuando las guerras de Alejandro Magno en la India, porque vivían calatos… Plutarco cuenta un encuentro de Alejandro Magno con un gimnosofista llamado Calanus, que de viejo se autoinmola delante del boquiabierto ejército griego… La palabra gimnasio viene, para variar, del griego « gumno », desnudo, porque los atletas se entrenaban totalmente desnudos en los gimnasios de la bella época, varios siglos antes del viejo Jechu… Los antiguos griegos, totalmente desnudos, se ejercitaban en la lucha… En el lanzamiento del disco, de la jabalina, el objetivo era estético, pues se trataba de desarrollar, fortificar y esculpir el divino cuerpo… En este preciso momento pienso cariñosamente en mi pata Aníbal, también conocido como el loco Apual, que de pronto conoció a Mahavira y que seguramente conoció, en vidas anteriores, los primeros gimnasios griegos…. En este preciso momento llega el bus, todos subimos, el loco también, ya está vestido y tiene su boleto. Yo lo miro con ojo muy atento. Ríe feliz el loco, nada más, admira la belleza de las playas de Creta. SIN VéRTEBRAS. CíRCULO D.M.


Bonus, para leer como cangrejo, la XX vértebra.