CíRCULO D. M.

. 20091126
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CíRCULO D. M. (LOGO). PIEZA RARA.CíRCULO D. M.


PROGRAMA RADIAL 26-11-2009

. 20091125
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Conducción & locución a cargo de: Alejandra Nettel, Martha Manarini & Alexa Schulz

El programa de ésta semana será muy variado ya que tendremos en el estudio al cineasta argentino Eduardo de la Serna quien presentó su película “El ambulante” en IDFA y hablaremos con un especialista en el mundo de los minusválidos.

El tema de la rúbrica intercultural minimalista será: Oba mao, la inflación del ritual todos somos Berlin, los nuevos desempleados en la manzana de Manhattan. Y como ya es costumbre noticias de Latinoamérica. PROGRAMA RADIAL. CíRCULO D. M.

DE LA PITRI MITRI

. 20091124
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DE LA PITRI MITRI: Expresión encomiástica. Peruanismo; más exactamente, limeñismo.


Enviado a la redacción por: Emilio Sánchez Diaz

De puta madre


Por Noé Jitrik

Nadie discutiría que el uso es rey en materia de lenguaje. Se empieza a hablar de cierto modo, con acierto o con error, y por una suerte de destino lingüístico, los cambios se imponen y entran a formar parte de la norma, volver atrás es muy difícil. Los ejemplos históricos son tan abundantes que sin ellos no se comprendería cómo un idioma pudo haber adquirido el aspecto que tiene actualmente y que parece inamovible.

Sin embargo, el uso, con acierto o error, sigue palpitando y es como si quisiera seguir modificando lo establecido. Es arduo luchar contra él: uno de los rasgos fundamentales de la moral del uso es que aguanta todo lo que las normas preexistentes le quieren obligar a respetar; el uso se mofa y se destina a un triunfo glorioso que consistiría en imponerse, tal como ha ocurrido históricamente. Siempre ha ocurrido y ahora también. Sería una tarea gigantesca registrar y dar cuenta de los usos que están preparando sus ataques a la gramática, pero algunos sobresalen, tienen más chances aunque sus posibilidades de triunfo no sean demasiado claras.

Uno de ellos, y me divierte consignarlo, es la resistencia a usar el potencial cuando corresponde y la naturalidad con que se lo usa cuando es impropio; es corriente decir –lo hacen incluso escritores muy refinados “si yo hubiera hecho tal cosa hubiese logrado tal otra”, como si creyeran que es más elegante emplear esa variante gramatical en lugar del más preciso “habría” y, por el contrario, no faltan quienes dicen “si yo habría hecho tal cosa hubiera logrado tal otra”. Que se produzcan cacofonías parece no importar demasiado, no ya el atentado a la gramática cuyas formulaciones costaron lágrimas durante siglos.

Por cierto, los que amamos la lengua reaccionamos contra disparates semejantes, pero se puede vaticinar que seremos derrotados aunque por ahora a quienes los cometen les basta con decir, no sin arrogancia, “¡yo digo así y qué!”.

Otro uso que me provoca erupciones –aunque también sé que el disminuido ejército de quienes militamos en la sensibilidad lingüística será fatalmente vencido– es el del “donde” en lugar del relativo “que”. Así, periodistas, escritores, políticos, locutores de radio y televisión, ensayistas y vendedores de baratijas lo emplean con soltura en frases como ésta: “Una afirmación doctrinaria donde se sostiene que...”, en lugar del más simple “una afirmación doctrinaria que sostiene que...”, o bien “el interés nacional donde los particulares se niegan a contribuir”, en lugar del más directo y preciso “el interés nacional al que los particulares se niegan a contribuir”. ¿De dónde, precisamente, salió ese uso del “donde” cuya proliferación provoca el espanto de correctores y que ha dado nombre a una epidemia designada como “dondismo”? No lo sé y no es un tema que me obsesione o me llame la atención como, en cambio, la universal presencia de la expresión “hijo de puta”, no sólo en castellano sino también en otras lenguas, el inglés por ejemplo, y de uso ya muy remoto: llegó alguna vez, quizás en el Renacimiento, época fértil en putas, para quedarse; dados sus alcances resulta indispensable para injuriar o para denigrar, es tan grande su poder de afirmación que quien recibe ese tratamiento queda congelado, como tocado por un rayo.

Lo curioso es que también se emplea para elogiar en ciertos lugares, momentos y cualidades de quien es objeto de su aplicación; la diferencia es muy sutil: una cosa es decirle, admirativamente “¡qué hijo de puta!” a alguien cuya inteligencia o astucia o habilidad le han permitido obtener algo importante, un pensamiento, o una ventaja o un hallazgo no previsto por quien emite la exclamación que conlleva un juicio positivo, en buena teoría de la argumentación, y otra, cuando se enuncia, fríamente, “es un hijo de puta”. Esta distinción, entre un modesto aunque enfático “qué” y un casi anónimo “un”, es importante y en la práctica comunicativa funciona puesto que como elogio ennoblece una relación y la hace admirativa y, por el otro lado, como insulto, descalifica terminantemente, sin remisión.

Estas variantes han sido estudiadas, claro que no en círculos académicos, pero le han dado a la expresión una especie de carta de ciudadanía para regocijo de quienes aprecian la creatividad lingüística.

Pero, ¿qué alcances tiene la expresión o, dicho de otro modo, qué se quiere decir cuando se la emplea? En principio, y como para aclarar un poco las cosas, se diría que el hijo de una puta, como hecho físico, no es necesariamente “un” hijo de puta. Pero también, para aclarar, hay que señalar que puesto que no es fácil que los hijos de las putas asuman esa proveniencia –una madre es, sea como fuere una madre, y en todos los casos está colocada en un altar, sobre todo si ha sido fiel a su condición y amorosa en sus cuidados– no se sabe quiénes lo son y quiénes no lo son, razón por la cual queda probado que el artículo indefinido “un” no se refiere a las relaciones de parentesco (ignoro si Claude Lévi-Strauss atiende a este punto en sus célebres estudios) sino a comportamientos y actitudes reprobables, de manera que en realidad se aplica sobre todo a hijos de madres que pueden o no ejercer, en principio, la noble profesión del putazgo.

No es poca cosa el universo de implícitos que acompaña a esta expresión sobre todo cuando tiene una clara intención ofensiva. Ante todo, es evidente que el destinatario inmediato es herido porque su carácter de hijo es menos puesto en cuestión que la índole de su mamá; es a ella a la que se ataca en la idea de que ser puta es algo muy feo, tanto que el hijo no podría defenderla ni reivindicarla; si arguyera “mi madre no es una puta” tendría que demostrarlo para lo cual es probable que no le dieran tiempo pues el insulto es veloz, se parece a una flecha que un arquero arroja con habilidad y que pega en el blanco. Pero además, al atribuir a la madre el ser puta se está diciendo que el hijo no tiene padre y, más grave todavía, que acaso tenga tantos padres como su madre ha atendido en una jornada muy pesada de trabajo. Y si un hombre no tiene padre no tiene referente, no tuvo continente, es un ser que porque anda a la deriva es capaz de cometer cualquier felonía, canallada, traición, asesinato por la espalda, robo a mano armada, ser fascista, violador, golpear mujeres, ser cruel con los animales y con las viejitas, etcétera.

Estos alcances de la expresión no son inverosímiles ni fantasiosos: se recortan sobre valores instalados en la sociedad, en especial en cuanto a los roles atribuidos a padre y madre. Por un lado se conoce de qué manera se practica un culto a la madre en muchos países y cómo la canción popular se ha hecho cargo de él pero, verbalmente, la palabra sufre muchos ataques semánticos; así, ha adquirido fama universal “Madres de Plaza de Mayo”, una culminación del ser maternal, pero no es lo mismo cuando se la invoca para referirse a la guerra, “madre de todas las batallas” se dice; cuando en México se ataca a alguien se le aplica una “madriza”, curiosamente, “de padre y señor mío” y cuando se lo quiere desbaratar se lo “madrea”; igualmente, es un grave insulto “chinga a tu madre”, con perfume del peor de los incestos, por no hablar del desagradable “huele a madres”, aplicado a sustancias en descomposición o impresentables corporales; en cambio, la expresión “de puta madre”, que reúne los dos conceptos, es un elogio mayúsculo; en suma, la palabra “madre”, lo mismo que ocurre con ella en la vida real, se presta para servicios varios, no muy reverenciales en muchos momentos o en muchos usos mientras que “padre” es siempre un elogio y en el aumentativo un superelogio, “padrísimo” se califica sentenciosamente.

La expresión “hijo de puta”, para volver al tema, se ha impuesto aunque no se la emplea con naturalidad en todos los lugares por igual; sin embargo, cuando la confianza suelda la conversación o las urgencias derrotan a los miramientos aparece definiendo muy bien las cosas, hasta en lo político, incluso internacional: interrogado un secretario de Estado norteamericano sobre un dictadorzuelo latinoamericano declaró muy llanamente “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, frase que no emplearía tal vez en el Congreso ni en la Asamblea de las Naciones Unidas, pero que acompaña toda necesidad de calificación sincera, claro que en el peor de los sentidos.AL FONDO HAY SITIO. CíRCULO D. M.

EL GUSTO DE NO TENER NOVIA

. 20091123
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Cuando uno está sin novia (como yo) puede ejercer sus manías a diestra y siniestra, sin necesidad de negociarlas. ¿Quieres pasarte la tarde escuchando tu música? ¿Quieres ver todos los capítulos de Star Wars en solo día ? ¿Quieres dedicar la mañana del sábado a ordenar tu colección de discos y la noche a carcajearte con "Married with children"? ¿Quieres irte con tus brothers a jugar fútbol y cerrar el partido con un par de cervezas ? ¿Quieres encerrarte a leer o escribir sin interrupciones? ¿Quieres enchufarte el Ipod en las orejas y escuchar todos los tracks hasta quedarte dormido? ¿Quieres simplemente andar en pelotas todo el día, pedirte una Súper Pizza por delivery, hacer Sudoku como un enfermo y zappear todos los octavos de final de la Champions League? ¡Pues hazlo! Hazlo, varón, sin culpas ni remordimientos. Hazlo impune e insaciablemente. Hazlo que nadie te llamará para joderte y decirte “Ay, cariño, vamos al centro, pues, mira que hace tiempo que no me llevas”. Hazlo que esta vez no oirás una voz gangosa gritándote al teléfono algo como “¿A qué hora vienes ah? Ya le vamos a cantar happy birthday a mi abuelita y tú ni te apareces”. Hazlo, compadre, que nadie te aniquilará con un abusivo bombardeo de MMS en los que se pueda leer un ultimátum de esta calaña: “acuérdate de que hoy tenemos la reunión de mis amigas . Pasa temprano por mí y, por favor, ahora sí arreglate ese pelo... ya te he dicho que te queda horrible”.

Cuando estás sin novia puedes vestirte como te dé la regalada gana. No habrá quien opine sobre tu atuendo con esas poco delicadas (y siempre dramatizadas) recriminaciones del tipo “¿Otra vez vas a salir con esa camisa vieja? ¡Es la tercera vez que te la pones en un mes!, ¡Encima, te queda grande!”, o “Q-u-í-t-a-t-e esas zapatillas ahorita mismo que así no salgo contigo ni a la esquina, ya sabes” o “Ay, no, amor, estoy demasiado elegante para ti. ¿No tienes un blazer? ¿Y el saco que te compre en España? ¿No te gustó no? A ver, pues, póntelo si me quieres. No seas asi. Mira que yo estoy toda linda y tú con esa camisa marrón del año de la pera” (¿a propósito, quién carajo sabe por que la pera?, ¿alguien sabe?).

Cuando estás sin novia puedes mirar a todas las chicas y salir continuamente de cacería. Puedes corretear chiquillas, seducir a mujeres maduras y -lo mejor- mandarles correos electrónicos ‘casuales y espontáneos’ a tus ex. Cuando estás sin novia puedes volver sobre tus pasos y averiguar dónde está esa chica linda que te daba bola cuando andabas emparejado. Cuando estás sin novia puedes pararte en mitad de un parque y, cual si fueras Mel Gibson en Brave Hart, gritar “Freeeeeeedooooooooooooom” hasta reventarte los pulmones. Y si te provoca salir a bailar y no tienes con quién, no importa: puedes sumergirte en la pista de baile de algún bar o cafe oscuro y tumultuoso y desintegrarte, jubiloso, en medio de la multitud. Cuando no tienes novia puedes organizar tu agenda a la medida de tus tentaciones y tus necesidades. Puedes ahorrar o despilfarrar, indistintamente. Puedes quedarte a dormir donde mejor te acomode. Puedes embriagarte sin tener que pensar en las excusas del día siguiente. Puedes burlarte de tus amigos pisados y pedirles a sus novias que te presenten amigas solteras para un flirteo ocasional. Cuando estás soltero abres la puerta de tu casa con una sonrisa Aquafresh y sales a la calle con la secreta convicción de que eres amo, dueño y dictador de tu futuro.

Sin embargo, cuando estás solo(a) a veces también ocurre que te cansas de estarlo. Y entonces, como la buena bestia inconforme que eres, muy pronto echarás a perder todo lo ganado. Renegarás de tu suerte, creerás que eres un desgraciado (a) y, arriesgando tu preciada independencia, te pondrás a buscar novia (o) como si en eso se te fuera la vida. Si tienes algo de tino y auto estima, por lo menos lo harás en medio de la más absoluta discreción, como para que nadie se percate de tu asfixia. Pero si no, si en el fondo eres un(a) pusilánime y tienes alma de Pajarito tierno, te pondrás a buscarla(o) con todos los aspavientos del caso y, en el colmo del trastorno, en el exceso de la necedad, hasta es posible que un día cualquiera -un jueves de mayo, digamos- abrirás un nick en un match-finder en Internet para encontrarla(o). CAVILACIONES.
CíRCULO D. M.




J.L. Ramos

EMILIO SÁNCHEZ DIAZ EN EL KZOD, HAARLEM

. 20091122
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Emilio Sánchez Diaz en el KZOD, Haarlem. AGENDA CULTURAL. CíRCULO D. M.

ALMUERZO ????? TIPICO EJECUTIVO

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Enviado por Emilio Sánchez Diaz. Almuerzo ???? típico ejecutivo. PIEZA RARA. CíRCULO D.M


RÓMULO MELÉNDEZ

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Fragmento (3/3) de la entrevista de Martha Manarini a Rómulo Meléndez. ESCRIBIR EN HOLANDA. CáMARA FRIGORíFICA. CíRCULO D. M.