20200316

DIONYSOS PATER LIBER (Tercera vértebra)







III.





Al día siguiente, tipo diez y media, salimos a explorar, plaza Omonia, avenida Atenas rumbo a la plaza Monastikari, desde aquí podemos ver la Akrópolis, la alta ciudadela, yo como Pedro por su casa, casi silbo, floto, conozco, o mejor dicho he visitado varias ciudades europeas, pero debo señalar aquí, por el interés inherente a este trabajo hercúleo, que Atenas, al igual que Marsella, es una ciudad en la que no me siento extranjero para nada, increíble, camino y parece que estuviera caminando por Marsella, esa antigua ciudad griega, pasamos frente a la estatua de Pericles, pasaremos varias veces, y cada vez que pasamos yo digo Bonjour Monsieur Periclès! Qu’est-ce que tu fais? dice Boconcita, es el inventor de la democracia digo… ¡Europa! « Tu sais qui était Europe ? » « Non mais tu vas me le dire, je t’écoute, chéri »... Esto pasa y yo me doy cuenta de que pronto, muy pronto, tendré que pasar a la era cibernética, por ahora recita el niño de la biblioteca del puerto, Europa es una bella princesa fenicia, está sola en una playa, el ardiente Zeus la ve y se enamora de ella, se transforma en un toro blanco, poco a poco se acerca, Europa fascinada acaricia al hermoso animal que se arrodilla, ella monta en él y ¡Záz! ¡El ardiente Zeus la rapta! ¡Se la lleva a Creta! Se aman con furia, ahora el dios transfigurado en humano, los dioses griegos son antropomorfos, otra palabra griega, de esa unión nace Minos, el rey legendario de Creta… Tu te rends compte? ¡Hasta el nombre de la vieja Europa, esa viejita linda, viene de los divinos griegos! A propósito, ¿cómo se llama el primer hotel adonde vamos allá en Creta? Park Hotel dice ella entusiasmada, es decir, bajo el influjo del dios, después al hotel Elida, después al Mikes Beach, j’ai déjà tout reservé!... Al llegar, yo como flotando, al Areos Monastikariou o Plaza Monastikari, todavía me parece un sueño, me pellizco, despierto y veo que todo me sorprende, que todo me asombra, que todo me maravilla, he vuelto a ser un duende, simplemente, el duende de la biblioteca paterna.
     
      « Lo más importante en esta gran alucinación, en este gran delirio del mundo, en esta gran absurdidad, en este gran engaño, en esta gran estafa del mundo, son los dioses. Yo los imagino completamente dentro de nosotros, como un reflejo de nosotros, los dioses somos nosotros, los dioses con un cuerpo como el nuestro, con pasiones como las nuestras, por eso mis predilectos desde siempre son los dioses griegos… Grecia contribuye a esta idea del dios, digo, gracias a su idea antropomórfica, es decir que el dios tiene forma humana, como el famoso anthropos nacido en Galilea… No sé si ella me escucha pero sigo diciendo… Por eso digo que el Christos es el último dios griego, y porque el nuevo testamento es íntegramente redactado en griego, la lengua cultísima por excelencia de la época gracias a Homero, gracias a Esquilo, gracias a Píndaro, además Juan, el discípulo predilecto, es un helenista eminente,  su enseñanza es de alto nivel teológico, ¿te das cuenta que estamos hablando en griego?... Y sobre todo Pablo Saulo, un intelectual sin par, de cultura griega, su cultura romana le llega de rebote, que podemos considerar como el inventor y el primer teórico del cristianismo, el que sienta las bases ideológicas, obviamente en griego, en griego koiné… Entre Pablo el griego, que obviamente tiene una idea antropomórfica del dios, y Juan el griego que conoce a los clásicos griegos al revés y al derecho, tira pluma, Boconcita, además el Christos platónico posterior, que nada tiene que ver con la literatura neotestamentaria, es un dios de la luz, como Apolo, y de la resurrección, como Dionysos, la cultura y el idioma griegos son la base imprescindible para el futuro cristianismo, Roma es receptora y transmisora de todo eso, bon, qu’est-ce qu’on mange? Est-ce que ça t’intéresse? » « Bien sûr que ça m’intéresse, chéri », dice ella.
      Explorando las primeras tiendas y boutiques de souvenirs en las inmediaciones de la Plaza Monistakari, frente a la biblioteca del emperador Adriano, Memorias de Adriano, empecé el libro de Marguerite Yourcenar, eminente helenista y latinista, lo dejé rápido por perezozo, en fin, ahora lo que más me sorprende es la venta de penes… Penes erectos de todo tamaño y de todo color, penes que sirven de destapador, o penes de jabón, blancos, amarillos, rosados, celestes, o simplemente de adorno, penes dorados, azules, marrones, beiges, negros, todos según mis rápidos cálculos entre quince y treinta centímetros, o sea tamaño pene natural según la ventaja o desventaja, pienso riéndome… « Ça alors! » dice Boconcita divertida y gananciosa… Lo que ella busca, aunque ya lo tiene al alcance de la mano, es un sátiro… « ¡Es gracias al dios Príapo! ¡Dios de la fertilidad! ¡Dios protector de los jardines y de los rebaños! ¡Como el dios Pan! ¿Puedes consultar con Wikipedia, por favor? ¡Príapo! ¡El priapismo itifálico! ¡Afrodita y los afrodisíacos! ¡Las ninfas y la ninfómanas! ¡Príapo! ¡El hijo de Afrodita y Dionysos Pater Liber!... Uno de los dos, Pan o Príapo, o los dos, junto con sátiros, ninfas, panteras y centauros, ¿por qué no centauras con tetas que miran al cielo?, están en el cortejo que le rinde culto a la vida, al placer e incluso a la resurrección… ¡El cortejo de Dionysos! »… Nos internamos, formando parte de la correntada de turistas, por la calle Adrianou rumbo a un jugo de frutas y una Mythos Hellenic Lager Beer respectivamente, el sol quema el sistema epitelial, nos sentamos protegidos por una generosa sombrilla de colores… Ella se conecta con el espacio sideral… « Pan, fils d’Hermès et d’une nymphe, associé au cortège de Dionysos » dice ella como recitando… « Después te hago una radiografía del dios » digo « Regarde ça ! » dice y me muestra en su smartphone de super definición, una estatua de mármol realizada por Praxíteles, que representa a Hermes con el hermanito menor, Dionysos  niño, en sus brazos… Aquí, en la calle Adrianou, adonde volveremos tantas veces, pléyade de restaurantes, pero yo distingo dos fragmentos, dos segmentos, dos sintagmas, el primero más barato, el siguiente más caro, aunque todo en Grecia, hotelería, restaurantes y comercio en general –gracias, mi querido Hermes–, es tres veces más barato que en las Galias… Yo prefiero los primeros, digo, me gustan más, se siente algo familiar, ya volveremos… Estamos en la frontera de los restaurantes más baratos y menos caros, en una placita en la esquina de la calle Adrianou con la calle Vrisakiou Nisou, donde me sorprende la visión de un mendigo brahmán en silla de ruedas, parece venido de las épocas pre védicas, me reconoce y lo reconozco, intercambio de sonrisas, tremendas sonrisas, recién me doy cuenta de la posibilidad de vidas anteriores luego, por unos segundos, miro amoroso a Boconcita con su sombrero recién comprado, sus lentes oscuros y la mata de pelo rojo recogido, « tenemos todo el tiempo del mundo en el centro del mundo occidental, pero lo mejor, precisamente, en este mundo, es hacer un plan para no dispersarnos, para evitar los mordiscones de Cronos… » « Je préfère faire les choses comme elles viennent, comme elles se présentent » dice ella  « Mais pour le moment, j’ai très faim, chéri! » « El hambre es lo más importante del mundo, el sexo es lo más importante del mundo, al hambre lo llamamos sexo o viceversa, el movimiento de las amibas, de las células, de las bacterias y de los microbios que somos es lo más importante del mundo »… Recojemos nuestros pasos hasta la Plaza Monastikari, el calor, sobrino del sol, se presenta como un señor, qué digo, como un joven eterno, pléyade de restaurantes, pléyade, otra palabra griega, sigo diciendo y me flagelo, de pronto la estoy aturdiendo con un exceso de información, con un exceso de referencias, y además la obligo a que consulte con Wikipedia… Escojemos un restaurante en la frontera de la calle Ermou con la avenida de Athinas, qué amabilidad, que sonrisas, qué recepción, qué gentileza, qué cordialidad, qué elegancia, nada que ver con los petulantes mozos de París con aguacero de la rue Kléber por ejemplo, nada que ver con Marsella en el sector turistas cerca del Vieux Port, son mozos griegos, aquí sale a recibirnos uno de los dueños del gran consorcio, bienvenidos nos dice y yo me siento como un ministro, de Dionysos obviamente, un mosaico que habla francés nos instala en una bella mesa de la bella terraza, zumba suave el aire acondicionado, visión del fragor de la Plaza, bulla viva, todo es vida, pero, ¿por qué estoy comparando de nuevo? Nada que ver con la bulla citadina de Marsella o de París con aguacero, aquí la maestra vida ha soltado sus caballos, sus yeguas, qué digo, sus magníficos centauros y sus centauras magníficas… « Là, tu dis n’importe quoi », dice Boconcita examinando la carta… « ¿Sabes cómo se dice carta de restaurante en griego… ¡Katalogos! » « Il n’ya pas de femmes centaure » « ¿Y tú cómo sabes? ¡Es la diosa imaginación! ¡La imaginación creativa! ¡De allí nacen los centauros y las centauras! ¡De allí nacen los dioses! ¡Claro que las centauras existen! ¡Ma chérie! ¡No nos vamos a molestar por eso! » « Je n’ai jamais vu aucune représentation de femme centaure » « Además en francés se dice « centauresse », palabra de Rimbaud, busca por favor, Les Illuminations si no me crees… » « Je te crois » dice ella… » « Busca igual » digo ya necio «  Les Illuminations, les centauresses séraphiques, poema 18! Vas-y! Clique! »… El mozo nos trae una Pepsi-Cola y una chela griega de otra marca, ya probé, ayer y hoy, la Alpha, ya probé, hoy, la chela Mytho, y ahora esta nueva chela, nuestro primer día en Atenas, tiene nombre de otra letra del alfabeto griego, mientras tantos le leo de cuerpo entero el poema Ciudades II de las Iluminaciones, donde además aparecen Venus, Orfeo, Diana, las bacantes, ¿ya ves?... Venus es Afrodita, Diana es Artemisa, la hermana gemela de Apolo, ¡y las bacantes son las Bacantes de Eurípides! ¡Las que destrozaron y se comieron al pobre Orfeo! »… Estamos en el restaurante más grande del mundo, cuyo nombre no puedo escribir… Como en el trayecto hasta aquí he visto tremendos platazos y tremendas porciones de alimentos, nos limitamos a pedir un pork giros  y una ensalada griega… ¡Felizmente! El pork yiros, láminas de chancho asado a la vertical, es un casi triángulo de piezas de chancho, ensartadas en una vara de acero, cortadas con un cuchillo fino y largo, generosas porciones, chanchito acompañado con tremendos tomates, cebolla blanca y el pan griego pita, más tomates, suculentos tomates en la ensalada griega, cebolla rosada suculenta, grandes trozos de pepino, cuadrados de pimentón verde, las deliciosas aceitunas kalamata, grandes trozos de queso de cabra, un chorro de vinagre rosado, un chorro de aceite de oliva del mejor aceite de oliva del mundo, el aceite de oliva de Creta, una entrada y un plato más que suficiente para dos mortales provenientes de los bosques y del castillo de Lambesc, allá en las Galias, otra chela y ya, a mediodía no tomo vino porque después me da sueño.

      Varias veces aquí volveremos, al restaurante más grande del Mediterráneo, con los mozos y propietarios más amables, simpáticos, gentiles y sonrientes del mundo, cuatro pisos, cinco pisos, sitio para cien comensales por piso, y además la terraza… Entre divertidos y sorprendidos observamos la original manera de recoger el servicio, el mozo pone todo, delicadamente, en un gran rectángulo de plástico perfectamente transparente, y se lo lleva, como un saco… ¡Efaristo! digo ¡Parakaló! me responde el mozo griego que habla francés, Kalimera es buenos días, pero a partir de la una de la tarde se dice ¡Kalispera!, y vino tinto se dice krasi kokino, y vino blanco krasi lefko, todo esto que cuento lo voy apuntando en mi carnet Moleskine especial Grecia… Ahora estamos de nuevo vagabundeando por las boutiques de souvenirs cerca de la Biblioteca del emperador Adriano, ahora polvo entre el polvo, tierra en la Tierra, el cuerpecito del emperador quiero decir, moléculas, partículas elementales, átomos, protones, neutrones, ella busca otra representación de sátiro… ¡El sátiro emblemático, itifálico!... Yo busco una estatuilla de Dionysos Pater Liber pero no hay, hay estatuillas de Apolo, de Atena, de Hermes, del mismo Zeus, de Afrodita, ahora venden los emblemas de su glorioso pasado, pienso criticón, ahora ganan plata con eso, está muy bien, igual que en el Reino, o en México, o en Egipto, nada de malo tiene ganar plata, por cierto, además plata hay, lo que falta es tiempo para gastarla, lo que falta es el espacio para gastarla, y en lo que me concierne me falta inteligencia para gastarla, yo tiro la plata por la ventana, nada más… Por fin, luego de una búsqueda exhaustiva entre tanta estatuilla y tantos objetos, la vendedora viene sonriente con una estatuilla de Dionysos Pater Liber, se parece al Hermes de Praxíteles, el dios desnudo, coronado de yedra, cuesta la bagatela de cincuenta euros, o sea dos o tres restaurantes, según la vendedora son estatuillas rarísimas, se fabrican poco porque no se venden, c’est trop cher, Madame! digo… ¡Sas efaristo! Au revoir, Monsieur, dice la vendedora decepcionada… Estamos un poco cansaditos, regresamos despacio hasta el hotel Vienna, Afrodita y Morfeo nos esperan…SIN VéRTEBRAS. CíRCULO D.M.