20210516

SEGUNDO Drama de Felinos.







Por Miguel Rodríguez.


Aquel viernes cinco de marzo del año de desgracia del 2021 después del Christos, año 133 de la nueva era, mi gato nos envidió, fenómeno extraño. Mamao, Farinelli, Chino Gordo, Mao Tsé Tung que no sabe reir, es el único gato del sistema solar que desprecia el pescado, ya sea fresco, ya sea frito, ya sea en lata. La verdad, es que Mamao está mamao con tanta agitación, con tanta incertidumbre, con tanto movimiento. Como es una reencarnación de un gato egipcio de la época de Ramsés Dos, sabe que su destino, bueno, el destino de su pellejo pasajero, está en juego. Desde que se enteró que nos mudamos porque nos echan del castillo, jode y jode, él sabe bien de lo que se trata. Como siempre, me despierta tipo tres, tipo cuatro, tipo cinco de la madrugada, según su necesidad o antojo… Esta noche de hoy y de nunca jamás, me despierta con voz imperativa, colérica … ¡Miauuu! ¡Maooo!... El humilde abrepuertas le abre, y sale, con pasito demorado, el gran señor. Además, como duermo calato, tengo que ponerme una chompa, sino las manos del invierno se apoderan de mi garganta, de mi pechito, de mis bronquios, de mis pulmoncitos.

      Una de hora después, cuando apenas me duermo de nuevo, el gato conchesu rasguña y rasguña la puerta, sus uñas garras son de acero, rasguña y sigue rasguñando, el ruido de ese rasguñar en el vidrio me hace pensar en el chillido de las ratas, se levanta el esclavo, qué pasa gato pendejo le pregunto, abre y no jodas dice, estaba mirando a los pericotes de campo y a las lagartijas en la oscuridad, soy nictálope, qué te parece, chiquillo. Y tipo seis, cuando después de pensar y repensar en mil cojudeces, de nuevo me duermo, mi gato de nuevo quiere salir para cabalgar en el inmenso jardín, del edén que ya perdimos… ¡Jaime! ¡Alfredo! ¡Abreme la puerta, carajo! grita colérico… Me levanto casi sonámbulo, como un sonámbulo caminando en la cuerda tensa de un precipicio a otro, de nuevo abro la puerta del castillo, del portón medieval, los cocodrilos atentos en el estanque, le doy una buena patada en el culo, Mamao sale propulsado por los aires hasta la copa del árbol de nueces esta noche tan hermosa. A todo esto, yo que tengo sueño ligero, admiro el sueño apacible y profundo de Boconcita, su alma parece retozar al otro lado de la Estigia, duerme a pierna suelta y de nada se entera.

       ¿Qué decía? ¡Ah, sí! Estaba observando amoroso la luna en la ventana del cinco de marzo, antevíspera de la mudanza del siglo, pero como el tiempo no existe abro los postigos de par en par, chocan contra las paredes, es la hora del almuerzo, el Gran Mediodía, llegan cabalgando los felinos hambrientos. Mis queridos salvajitos, hijos directos de Natura y no pervertidos por los bípedos de mi especie, no se andan con cuentos, caprichos, fantasías o antojitos estilo Mamao, comen de todo y se relamen, restos de cebiche una vez, cuatro papas fritas bañadas en el juguito de un lomo saltado irrepetible, tallarines rojos con pollo, y si les doy a Mamao a la mostaza o en salsa de tomate, se lo comen entero, no queda ni la cola. Este es el problema con mi gato. Ha sido humanizado, es decir pervertido, ha perdido su divinidad de animal, acuérdate de los gatos en Grecia, chérie, digo, comían pan y de los huesos del pollo no quedaban partículas elementales, ni moléculas, ni siquiera quedaban átomos, todos directos a la panza de los gatos griegos, donde se disuelven …Alertas en el borde de la ventana, con sus colas felinas en forma de signos de interrogación, Mimine, Mockatine, Rustine y Osho están al acecho del menú que incluye, hoy y nunca jamás, lonjitas de atún crudo, fresco.

      Hoy, querido Nietzsche, es un día excepcional, es decir normal. Las maravillas y milagros cotidianos se repiten y repiten aquí en el barrio cerca del bosque, el canto de los pajaritos, el viento, las flores, el sol en la página del cielo, el frufrú de los ramajes, los pericotes, las lagartijas, las hormigas, los gusanos, los ciempiés que Boconcita detesta, los perros y los gatos en Les Favettes, espero que estén atentos los vecinos, por el momento parezco ser el único monstruo humano que se da cuenta. Como ando medio jodido del pancracio, mi desayuno consiste en un jugo de limón en ayunas, luego un té verde amargo, y ya. De la madrugada fresca surgen mis felinos. Destapo una lata de atún, jugo para gatos, banquete para gatos, en menos de treinta segundos es la gran evaporación, croan dos urracas mañaneras en el jardín de Madame Vignier, y el perrito caniche de la hija ladra y ladra, no soporta la presencia ni la felicidad de mis gatos, también ha sido pervertido el pobre… Desde la puerta de la cocina, Mamao observa. El gran consentido sabe que sigue siendo el Rey, aunque en los últimos tiempos acepta sin chistar, caballero, la presencia de la Princesa Mockatine, que desde entonces duerme en casa y juega con un ratón de plástico y una bola de tenis… Y como Mamao sigue mirando medio celosín, le doy un pedacito de atún, Mamao Farinelli lo huele y desprecia, increíble pero cierto, se lo doy a Mockatine que lo devora ipso facto.

      « Et qu’est-ce qu’on va faire maintenant avec nos chats chérie ? » le pregunto súbitamente angustiado, terriblemente triste, prácticamente amilanado por la miseria de los acontecimientos… Ni por arte de magia podemos llevarlos al apartamento casi medieval con vista hacia la calle y hacia la antigua residencia de Marie de Rabutin-Chantal, Marquesa de Sévigné, más conocida como Madame de Sevigné, escritora sublime, el sublime Marcel Proust era un admirador  y  alumno, el sublime Philippe Sollers es su mejor comentador, hasta el sol de hoy no he leído nada de ella, ya llegó la hora, todo llega a su debido tiempo dice mi gato, no hay nada nuevo bajo el sol… Ya me di cuenta, chiquillo, tienes mucha simpatía por Mockatine, también por Rustine, también por Osho, gatuelos irreverentes que ni siquiera me respetan, como castigo leerás todas y cada una de las famosas cartas que la Sévigné le mandó a su hija, la condesa de Grignan, y de yapa las cartas que le mandó a su dilecto primo, el morboso libertino, escritor y filósofo conde de Bussy… Ah, esto te puede interesar, especie de morbosote, Roger de Rabutin, conde de Bussy fue miembro de l’Académie Française… Fue un promotor del sexo libre, un pornófilo por excelencia, cágate de risa, para la semana santa de 1659 organizó una super orgía en el castillo de Roissy, el cucufato cardenal de Mazarin grita el escándalo en el flamante castillo de Versalles, Louis XIV se caga de risa, pero caballero, la corte es la corte, manda al exilio al conde arrecho, un exilio simbólico, en sus propios dominios de Bourgogne, los castillos de Bussy Rabutin y de Chazeau, donde el incorregible sigue con sus fiestas… Después me haces un resumen y comentario de tus lecturas, ¿okey? ¡Y también te lees de passarela la obra entera de Marie-Madelaine Pioche de la Vergne, mira qué nombrecito, María Magdalena Pico de la Verga, condesa de Lafayette, más conocida como Madame de Lafayette… ¡La Princesa de Cleves! ¡El retrato que, por personaje masculino interpuesto, le hace a Madame de Sévigné! ¡Y de paso te lees a todos y cada uno de los autores franchutes del siglo de oro, el siglo 17! ¡Y también se los lees a tus gatuelos incultos, para que se enteren! ¡A tu querida Mockatine, a Osho y a Rustine y a la paridora esa de Mimine! ¡Y se los lees en forma de sardinas crudas, de terrinas y croquetas! ¡Como castigo por amar a esos bastardos salvajitos leerás todo el siglo 17 franchute, poeta pendejo! ¡Te estoy haciendo un favor! ¡Corneille con croquetas al salmón! ¡Paul Scarron con terrina para gato! ¡Cyrano de Bergerac con jugo de atún! ¡Madeleine de Scudéry con restos de mondongo a la marsellesa! ¡Charles Sorel con restos de pollo tallarín rojo! ¡Furetière con jugo de seco de carne al estilo del Reino! ¡Ah! ¡Eso sí! ¡Si les das a Racine, que sea en forma de sardinas frescas! ¡Y si les das a Molière, con pulpo de preferencia! ¡Y si les das a tus malditos nuevos consentidos trozos de La Fontaine, que sea con restos de chita frita del Mediterráneo, aquí llamada dorada! ¡No sabes con quién te estás metiendo, chiquillo! ¡Yo soy un gato sin nombre ni apellido que no sabe que es un gato y que, en consecuencia, es todos los gatos, inmortales desde siempre, como el ruiseñor de Keats! Eso sí, cuando llegues al gran Duque de La Rochefoucauld, François de La Rochefoucauld, me avisas, cuando llegues a La Bruyère, me llamas, y si te pones en contacto aunque sea virtual con Tristan l’Hermite, me pasas un mail, también puedes contactarme por Messenger o por Facebook, esa no me la pierdo… Bueno, ya me cansé de hablar, ¡ábreme la puerta, carajo! ¡Esta noche de hoy y de nunca jamás voy a cabalgar por los techos, a recibir la caricia de la luna, mientras tú piensas y escribes cojudeces, para variar!

      ¡Mi gato amado! ¡Gato de mierda! ¡Te voy a vender! ¡Qué digo! ¡Te voy a regalar! ¿Quién va a comprar un gato de noventa o cien años? ¡Si sigues jodiendo con tus caprichitos te cambio por la Princesa Mockatine, jovencita! ¡Voy a ganar cien euros de recompensa gracias a tu cara de chino gordo! ¡Hay un gatubelo llamado Oscar desaparecido desde el jueves! ¡Es igualito a tí!... Esto pienso amándolo y maldiciéndolo, y el maldito amado se frota a mis pies,, ronronea satisfecho, sabe que todo es teatro, caballero, ya, gato, ya, no te boto, no te almuerzo, no te vendo, los nuevos aposentos y la hermosa terraza son tuyos, puedes llamarme Jaime, puedes llamarme Alfredo, para servirte, mi gato. Eso sí, ya no sigas jodiendo dándotelas de bacán con tu seudo erudición del siglo de oro franchute, el siglo 17… ¡Gato huevón!... ¡Se te olvidó a Nicolas Boileau! Tiens ! ¡Se te olvidó a Blaise Pascal! Tiens ! ¡Se te olvidó a René Descartes! Tiens ! ¡Se te olvidó sobre todo, gato pendejo que te las das de bacán, a Jean-François Paul de Condi, escritor sublime entre sublimes, más conocido como el Cardenal de Retz! ¡Se te olvidó a Bossuet! ¡Jacques-Bénigne Bossuet! Les Méditations ! Les Réfutations ! Les Discours ! Les Oraisons funèbres ! Les Sermons ! Y su capolavoro, Discours sur l’histoire universelle ! Voilà ! Veo que te gusta mi nuevo taller de palabras… Hasta aquí me sigues…Te saco tu colchoncito… Tu frazadita… Pero si quieres suplantarme como parece, yo con mi Levis y mi casaquita, pero mi cabeza es tu cabeza, es una cabeza de gato, me coloco mi máscara anti peste, y yo tengo tu pellejo atigrado con mi propia cabezota ¡y eres tú el que escribe esto! Lee con tus ópalos felinos, tú que eres nictálope, a Bossuet y al Cardenal de Retz, ¿okey? Después hablamos… A todo esto, salta mi gato de su siesta, dice medio maullando, tú que tanto jodes con tu cultura judeocristiana, leerás el Genio del Cristianismo y Memorias de ultratumba de René de Chateaubriand, chiquillo de mierda! ¡Pero ya los leí, mi gato Vegas Mamao! Monsieur Mamao! digo… ¡No importa! ¡Me vale huevo! dice ¡Cada lectura es nueva! ¡Lees esos libros de cuerpo entero, anotas, reflexionas, maleteas si quieres, resumes, sintetizas como puedas, y después me comentas! Ahora sigue escribiendo tus cojudeces, me voy de siesta.

      En la vida por así decirlo real, y que según mis análisis es un sistema de delirios, sigue el drama de felinos y bípedos, Boconcita y yo, Mimine y su pandilla, el Rey Mamao está tranquilo, sabe que lo llevaremos a los nuevos aposentos. SIN VéRTEBRAS. CíRCULO D.M.