20070904

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por: Gloria Rodríguez Pinar





CONCHA PIQUER, estrella de estrellas



A la copla española, se la denominó como a ese género de cuentos cantados en tres minutos, con música de inspiración andaluza y una temática muy costumbrista, llena de historias pasionales, tragedias, llantos por toreros... que quedó para siempre estampada en obras tan magistrales como Ojos verdes,Tatuaje,La otra, etc... que mujeres como Concha Piquer, supieron hacer suyas y cantarlas con una expresividad y un delirio insuperable.



Concha Piquer, prodigio interpretativo comparable en su época con Billie Holiday o Edith Piaf, fue un genio de este arte. Fue tan famosa que sus éxitos llegaron a influir en el habla popular, pero comencemos desde el principio.....



Concha nació en 1906 en Sagunto, Valencia. Nació en el seno de una familia muy humilde y su infancia fué muy triste. A los once años debutó en Valencia y poco más tarde la descubría el Maestro Panella, que la llevaría en su gira a México. En pocos meses pasó de ser la muchacha analfabeta que sólo sabía hablar valenciano a convertirse en primera figura en Broadway. El empresario de teatro John Cort, se quedó prendido con la gracia y la belleza de Concha que andaba revoloteando entre bastidores. Preguntó si tenía un papel en la obra y le dijeron que ninguno y se empeñó en que esa preciosidad cantara en su teatro, fuera en inglés, español o tagalo.



Y cantó y como cantó, el éxito fue rotundo y a partir de ese momento Concha se convertiría en una gran estrella de Broadway.



Concha estrenó en Madrid en el año en que se popularizaba de forma sublime y también plebeya el Romancero Gitano de Lorca. Romancero que llegaría al gran público en las letras de Rafael de León para la Piquer. La expectación no podía ser mayor, asintió el presidente del Gobierno y Dictador Miguel Primo de Rivera, Jacinto Benavente, los hermanos Quinteros y un largo etc....



Dos años más tarde, Concha tendría tres encuentros que serían definitivos en su vida, el primero con Antonio Márquez, matador de toros del que se enamora perdidamente, el maestro Quiroga y Rafael de León, que habría de ser el gran letrista de sus grandes éxitos.



En 1933, Concha decide dar el paso de irse a vivir con el torero Antonio Márquez, pese a que estaba casado con una cubana y tenían una hija y nunca llegó a divorciarse. Este hecho la obligó a poner distancia entre el franquismo que la tenía como la favorita y su situación familiar: ‘Vivía con un torero, que vivía de ella y con el que tuvo una hija en Buenos Aires, circunstancia imposible de blanquear ante el régimen.



Concha, mujer de gran personalidad, cuyas únicas creencias era ella misma y su arte, no se sintió amenazada por nada ni por nadie, supo convivir con un régimen y mantener su condición de mujer independiente. Su vida la llevó con gran discreción y si fué un genio no era una mujer simpática ni bondadosa con sus colegas. Se la criticó por saberse ubicar bien cerca del poder, tanto así que la fiesta de casamiento de Perón con Eva Duarte, se celebró en su casa de Belgrano.



El día 12 de diciembre de 1990, murió la mujer que supo guardar su vida para sí misma como nadie, pero su gran secreto se guarda en los oídos del alma de la copla que con mucha admiración y respeto la vio partir.