20210118

Mi padre es un perro - Rómulo Meléndez



Mi padre es un perro que ladra en las noches a los drogos que pasan sin prisa por las calles desiertas, oscuras y sin aliento.


Se esconde cuando llega gente extraña a  casa (todo humano es extraño), busca el lugar más solitario del terreno de trescientos metros cuadrados y se queda en silencio hasta la ausencia.


Mi padre es un perro que camina encorvado y va bien abrigado a comprar pan, todos los días temprano, mientras que los otros perros le ladran de lejos pero no se acercan para no ser mordidos.


El  Llegó a rastras desde la selva hasta Lima en busca de una perra para tener perritos. Pero ya había perritos de otro dueño.


Mi padre es un perro que duerme de día y espera que le sirvan un plato de comida de perro y otra vez se va a su cama o sale a la calle a comer excrementos de otros perros.


Como perro que es debería ir en busca de perras, pero no. Es un perro casero guardian con pulgas, fiel con su territorio.


Mi padre es un perro que es apedreado por los vecinos y por la familia, corre para salvarse pero un día le quebraron la columna vertebral, pero siguió moviéndose con dolor, crónico e inaceptado (porque los perros siempre tienen que correr, huír, salvarse).


Mi padre es un perro que guarda un hueso en una maleta enterrada de color marrón, para sus perritos o para otros perros con más hambre o con rabia y necesidad.


Es un perro que no sueña o no lo recuerda pero se despierta en las madrugadas por gusto, para estar con las estrellas y dar la comida que no tiene, a los gatos de los vecinos.


Mi padre es un perro por eso nadie le pregunta cómo se siente, qué le duele, qué sueños tuvo de perro joven y que pensaba de sí mismo.


Lee los diarios y escribe palabras difíciles en una libretita de perros. Lee libros que encuentra en la basura para olvidar que es perro. Para pensar otra vida de perro.


Mi padre es un perro con cara de perro, patas de perro, orejas de perro, pero con corazón de humano. SIN VéRTEBRAS. CíRCULO D.M.