ENTREVISTA A PAULINE ROFFEL, GESTORA CULTURAL Y PRESIDENTA DEL ATENEO CULTURAL HISPÁNICO DE ÁMSTERDAM.



En una ciudad como Ámsterdam, donde la diversidad cultural forma parte del pulso cotidiano, Pauline Roffel desarrolla su labor como gestora cultural con una mirada centrada en el encuentro entre comunidades. Su trabajo se ha vinculado a iniciativas locales y programación de conferencias, donde el arte y la participación funcionan como herramientas de conexión social.


Interesada en el idioma español y en las culturas hispanohablantes, Pauline Roffel ha incorporado esta dimensión en su práctica profesional, explorando el papel del lenguaje como puente entre contextos distintos. Su trayectoria refleja una aproximación cercana a la mediación cultural, con atención a los matices entre lo hispano y lo latino, y a las formas en que estas identidades se expresan en el ámbito artístico.


Desde Ámsterdam, su enfoque se inscribe en una gestión cultural que prioriza lo colectivo, el diálogo intercultural y la construcción de espacios compartidos.


Entrevista a Pauline Roffel por Rómulo Meléndez, en nombre de Círculo Dilecto Ámsterdam.



1.-En una ciudad como Ámsterdam, donde convergen tantas culturas, ¿recuerdas el momento exacto en que el idioma español dejó de ser una lengua extranjera para convertirse en una experiencia vital?

   

El momento exacto no me acuerdo, probablemente en mis vacaciones a España como estudiante. Más tarde trabajando de voluntaria en Casa Migrante pude ayudar a migrantes en su propia lengua y eso de verdad fue una revelación para mi.


2.-¿Tu acercamiento al español nació desde la literatura, la música o el encuentro humano? ¿Qué obra, canción o conversación marcó ese punto de inflexión?


En mi juventud había poco sobre culturas hispánicas. Sí aprendí a tocar el ‘Tango’ de Albéniz en el piano a la edad de 15 años. La canción ‘El condor pasa’ se oyó por la radio y a José Feliciano cantando ‘Feliz Navidad’ lo vimos en la televisión. ‘Español es la lengua del futuro’, se oía mucho pero fue más por casualidad que empecé a estudiar filología hispánica y no francés lo que hubiera preferido. Pero pronto me divertí con las concordancias de ese idioma exótico.


3.-Como gestora cultural, trabajas con lo colectivo, pero toda vocación nace de algo íntimo: ¿qué inquietud personal te llevó hacia las actividades culturales?


Ya de estudiante la pasión de buscar eventos culturales empezó. Busqué eventos de países hispánicos que se organizaron en todo el país para poder ponerse en contacto con las culturas hispánicas fuera de lo aprendido, fuera del ambiente universitario. Los eventos - aún había pocos- los coleccioné para publicar en el boletín (llamado ‘El Conejo’) que empecé con una compañera de la sección española de la Universidad de Groningen (RUG). Más tarde tenía una rúbrica en los órganos para profesores de español - VDSN y Levende Talen - hasta que en 1992 pude editar desde Amsterdam una edición suelta llamada ‘Redoble, agenda cultural’ que luego existió durante 15 años. 

En esos años había cada vez más escuelas y presentaciones de flamenco, tango y salsa, exposiciones, películas, conciertos y otros eventos. Hace unos 10 años en Casa Migrante me preguntaron para participar en el comité cultural como curador de las artes plásticas. Y, desde hace poco tiempo soy la presidenta del Ateneo Cultural Hispánico de Ámsterdam, una asociación que existe ya desde 1928.


4.-En tu experiencia, ¿cómo dialogan lo “hispano” y lo “latino”? ¿Sientes que son identidades culturales que se entrelazan o que conviene mantener diferenciadas en la programación artística?


Por lo que observé no se entrelazan fácilmente por ser muchas culturas diferentes. La mayoría de las exhibiciones programadas era de un solo artista y también en las del grupo se considera al artista individualmente.  


5.-¿Qué matices culturales has descubierto entre España y América Latina que te hayan transformado no solo como profesional, sino como persona?


La hospitalidad, el sentido común, la alegría. La salsa y el flamenco han influido mi manera de bailar cuando era jóven e iba a la discoteca - o al estudio de radio Mart - o en fiestas y eso hasta el día de hoy.


6.-En los espacios culturales de barrio donde has trabajado, ¿qué papel juega el idioma español como puente entre comunidades diversas?


Principalmente he trabajado de profesora de español en la enseñanza regular para adultos que querían leer libros en español. También di clases en casas de barrio sociales donde más o menos la mitad iba de viaje a España o un país latinoamericano.


7.-La gestión cultural implica traducir sensibilidades: ¿te has sentido alguna vez “traductora emocional” entre culturas? ¿Cómo se manifiesta eso en tu trabajo?


No me veo de traductora, es que lo emocional implica la obra misma y depende del observador cómo lo interpreta. Organicé o hice posible exposiciones de arte para artistas plásticos con el deseo de mostrar su obra o busqué al artista interesado.


8.-¿Qué has aprendido de las culturas hispanohablantes sobre la relación entre arte y vida cotidiana que quizás no es tan visible en el contexto neerlandés?

Un sentido común más amplio por medio de la música - canciones populares y canto y/o palmas del flamenco - , los bailes de salsa en pareja. Una hospitalidad más generosa.


9.-Si tuvieras que definir tu vínculo con el español en una imagen o metáfora artística, ¿cuál sería y por qué?


El tambor: por lo rítmico, estar alerta y la energía. Era el logo del ‘Redoble’, la agenda cultural que edité.


10.-Pensando en el futuro, ¿qué tipo de proyecto cultural te gustaría impulsar en Ámsterdam que profundice el diálogo entre lo hispano, lo latino y lo neerlandés?


Mi propia casa latina con actividades culturales bilingües: presentaciones, exposiciones, conciertos, literatura, biblioteca, teatro, cine y noches de baile. SIN VéRTEBRAS. CíRCULO D.M.


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