Fernando Iwasaki: fútbol, memoria y literatura.
Entrevista por Janet Luján.
Círculo Dilecto Ámsterdam.
El escritor e historiador peruano Fernando Iwasaki visitó Ámsterdam para participar en un encuentro literario junto al narrador argentino Eduardo Sacheri, en una actividad organizada por el Instituto Cervantes. En esta conversación para Círculo Dilecto Ámsterdam, reflexiona sobre la relación entre fútbol, memoria y literatura.
Fútbol y personajes literarios
Janet Luján: Si tuviera que elegir un personaje del fútbol para una obra literaria, ¿a quién elegiría?
Fernando Iwasaki:
Elegiría a alguien que haya perdido mucho, porque la derrota siempre es más literaria que la victoria. La derrota suele tener un protagonista claro, mientras que los triunfos se reparten entre muchos.
Pienso en esos futbolistas que ni siquiera llegaron a la selección o que jugaron pero nunca ganaron un campeonato o un mundial. Esos son personajes literarios muy interesantes. Y detrás de cada futbolista hay historias aún más complejas: una madre, una pareja, una familia. Ellos también merecen un lugar en la literatura.
La memoria como experiencia portátil
Janet Luján: ¿Podríamos decir que la memoria es una especie de memoria portátil?
Fernando Iwasaki:
Sí, la memoria viaja con nosotros y no podemos controlarla. Es como un olor: entras en un lugar y un aroma despierta recuerdos inesperados. Lo mismo ocurre con los espacios o los paisajes.
Cuando hablamos de fútbol o de libros sucede algo parecido: una jugada nos recuerda otra jugada vista hace años, y un libro nos remite a lecturas anteriores. La memoria está siempre en funcionamiento.
Palabras universales
Janet Luján: El fútbol parece tener un lenguaje universal. ¿Existen palabras que no necesitan traducción?
Fernando Iwasaki:
Hay algunas. Una es cacao, palabra de origen náhuatl que se repite casi igual en muchas lenguas. Otra es gol, que se entiende en cualquier idioma. Y una tercera es condón, que también resulta útil que sea universal.
Fútbol total y literatura total
Janet Luján: Estamos en Ámsterdam, ciudad asociada al “fútbol total”. ¿Existe algo así como una literatura total?
Fernando Iwasaki:
Sí. Novelas como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa, podrían considerarse novelas totales. Algo similar ocurrió con el fútbol de Johan Cruyff y la llamada “naranja mecánica”.
Curiosamente, los Países Bajos han perdido varias finales del Mundial. En ese sentido se parecen un poco al Perú: muchas veces se llega muy cerca, pero no siempre se consigue el triunfo.
Una estética latinoamericana del fútbol
Janet Luján: ¿Existe una estética latinoamericana del fútbol?
Fernando Iwasaki:
Creo que sí. En América Latina el juego suele ser menos físico y más técnico. Aparecen la gambeta, el dribbling, el quiebre o el tacón. Es un estilo muy argentino, brasileño, peruano o chileno.
En Europa ese tipo de juego a veces no gusta tanto a los entrenadores, pero justamente por eso contratan futbolistas latinoamericanos. Tienen un toque especial que me gusta llamar el Latin Glover: el pelotero latino.
Azar y estrategia
Janet Luján: ¿El fútbol es destino o casualidad?
Fernando Iwasaki:
Existe un componente de azar —sobre todo en los autogoles—, pero muchas cosas son deliberadas. El fútbol de alta competición implica inteligencia, lectura del juego y una gran capacidad técnica.
Cualquiera que haya jugado alguna vez entiende los rudimentos del fútbol. La diferencia es que los profesionales ejecutan esos gestos a un nivel que está fuera del alcance de la mayoría.
El fútbol como educación sentimental
Janet Luján: ¿Qué partido le cambió la manera de ver la vida?
Fernando Iwasaki:
Más que un partido famoso, recuerdo los que jugué en el colegio con el equipo de mi escuela. El fútbol también es una educación sentimental: están los compañeros, el entrenador, los padres mirando desde la banda.
De esos partidos aprendí muchas lecciones. Los encuentros de los equipos que seguimos pueden alegrarnos o entristecernos, pero los partidos que jugamos nosotros mismos permanecen de otra manera en la memoria.
Fútbol, victoria y derrota
Janet Luján: Hoy dialogará con Eduardo Sacheri. ¿En qué se diferencian un escritor peruano y uno argentino cuando hablan de fútbol?
Fernando Iwasaki:
Sacheri pertenece a una tradición futbolística campeona: dos mundiales y muchas Copas América. Yo vengo de un país con una historia más modesta en ese terreno.
Probablemente no hablaremos solo de fútbol, sino de lo que significa ganar y perder, triunfar y fracasar. El deporte permite reflexionar también sobre la historia y la vida de los países.
Recordar un partido o releer una novela
Janet Luján: ¿Qué diferencia hay entre recordar un partido y recordar una novela?
Fernando Iwasaki:
Las novelas se pueden releer. Si vuelves a una que leíste a los 18 años y la lees otra vez a los 30 o a los 60, descubres cuánto has cambiado tú.
Con los partidos ocurre algo distinto: cuando ves un encuentro antiguo, lo que percibes sobre todo es cuánto ha cambiado el fútbol.
En una palabra
Janet Luján: En una sola palabra: ¿qué es el fútbol?
Fernando Iwasaki:
Pasión.
SIN VéRTEBRAS. CíRCULO D.M.


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